La Agenda de Juventud para Guerrero (Intro)

El siglo XXI trajo aparejado a la globalización un nuevo esquema de fricciones sociales derivadas de la marginación producida por el asalto del neoliberalismo. La implantación de un módelo surgido en sociedades de transición continua, no logró vincular la apertura del mercado con efectos positivos en sitios confinados a un esquema tradicional de subsistencia local; por el contrario, en algunos lugares la condición de armonía dinámica se vio transformada en nuevas formas de exclusión social hacia el exterior y en nuevas tensiones hacia lo interior. 

Las regiones con bajo índice de desarrollo son campo fértil para el cultivo de la violencia pero también de soluciones eficientes a los grandes problemas sociales.


La translocalización de los patrones de consumo ha generado esquemas de reconocimiento social basados en la aceptación adquisitiva, tanto de bienes materiales como de prácticas culturales más o menos definidas por identidades colectivas difusas; la posmodernidad económica privilegia la movilidad social temporal, incluso efímera, sobre una movilidad progresiva y permanente. A nivel conductual no se pueden conocer las motivaciones causales con certeza, sin embargo es posible generar explicaciones generales a partir de la incidencia; es decir, al caracterizar el hecho, sus dimensiones, el entorno y los efectos producidos, podemos concluir en este tipo de afirmaciones.

Las participación ciudadana se ve permeada por la posmodernidad al generar un sentido de pertenencia a una comunidad virtual, es posible sentir empatía por procesos globales pero a nivel territorial prima una otredad producto de las tensiones identitarias de la región. Se reconoce en tanto humano, pero el límite de la integración es la propia atribución particular de rasgos compartidos con el colectivo inmediato; dicha adscripción local deriva de procesos de reconocimiento de casta, territorio o elección racional.

Esta última tiene que ver con el instinto mismo de supervivencia, en la escala de la generación bienestar que va desde la procuración de los elementos mínimos hasta la acumulación de riqueza; las necesidades artificiales de consumo están relacionadas directamente con el poder adquisitivo, este determina la capacidad de adquisición e incluso a nivel cultural el valor simbólico de los bienes y servicios. 

El nuevo paradigma de la juventud en Guerrero bascula entre la supervivencia al conflicto armado y el techo de cristal de la superación profesional. La migración se vuelve un acto de desplazamiento semi forzado, al agotar los recursos tanto del rule of law como del propio libre mercado, las y los jóvenes de Guerrero están buscando nichos de crecimiento individual en vez de estar consolidando opciones productivas locales de alto valor innovador a través de esquemas cooperativos.

Esta visión preliminar nos permite fijar algunos ítems en la Agenda que iremos desahogando poco a poco...






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