Duarte o narco...poco miedo a la justicia.

Lo que sucede hoy con el mozalbete predilecto de la cuadrilla tricolor del golfo de México es parte de la resaca de la gran fiesta que durante los últimos 5 años los Gobernadores quienes se ganaron el mote de “Los Virreyes” habían montado en el país.

Lo de Duarte de Ochoa se suma a lo del ya procesado Rodrigo Medina de NL; lo de Granier de Tabasco; lo del Duarte de Chihuahua; Vallejo y Jesus Reyna de Michoacan; y a la impunidad de los Moreira de Coahuila. Más lo que no se ve. 

La cacería de lacayos responde sin duda a la centralización del poder político del grupo en el poder, que ya dejó que los caciques locales les hiciera la chamba durante muchos años en la provincia y ahora tienen que abrir paso para los cachorros tecnocratas. La falsa meritocracia del PRI comienza a cobrar sus víctimas. 

El debate cotidiano que sostengo con mis pares gira en torno a la naturaleza de ese partido político en particular, la primer réplica siempre apunta a que todos los partidos son iguales. Sin embargo, desde hace un tiempo he observado que el PRI utiliza un sistema único de estímulos identitarios, su estructura corporativa esta diseñada para que existan escaños organizacionales que fungen como gratificaciones políticas; me refiero a que siempre tienen un nombramiento vacante para otorgar a su militancia, su mapa organizacional comienza en coordinador/promotor de calle y sube hasta la presidencia nacional del partido. Estos arciprestazgos mínimos sirven como pago simbólico a los servicios voluntarios al partido y como membresía constrictiva para la identidad política de sus simpatizantes. ¿Quién se puede negar a ser Secretario de deportes del comité municipal del Movimiento Territorial?.

Hace unos días arremetí con sendo laminazo a las nuevas generaciones del PRI, de los cuales muchos son mis amigos fraternos; en @MixaEndi 17 abr. decía: “ No (me) preocupa que la gente vote (por el) PRI; (me) preocupa que jóvenes quieren ser políticos del PRI, la corrupción y la impunidad les es aspiracional.”, y aunque por el tono muchos se pudieron sentir atacados personalmente, no era un ofensiva particular por lo cual siendo fiel a mis principios obviamente no me voy a disculpar. Esta conducta que refiero de los aspirantes a servidores públicos, es un síntoma de una enfermedad sistémica; en el Estado de Guerrero las opciones productivas son mínimas, las oportunidades de emplearte en el trabajo de tus sueños son casi nulas y la violencia a convertido esta condición en una situación crítica degenerativa. Pero el paisaje no cuenta la historia tal como es, me refiero que si se supone que vivimos en un Estado pobre, con pocas posibilidades productivas y los medianos comerciantes están en procesión hacia un lugar más seguro ¿De dónde chingados sale la opulencia? Basta echarle un vistazo al vecino más cercano o a algún conocido que trabaje o haya trabajado en el Gobierno, hasta antes de 2005 (con la alternancia de partido) en la capital del Estado los funcionarios públicos constituían una clase económica preponderante, y esa parece que vuelve a ser la misma dinámica con el regreso de la nunca extinta vieja guardia priista (acomódenle a su gusto si les parece desde Aguirre o con Astudillo) y no diferente en el fugaz Gobierno de Rogelio Ortega. No hacen falta lentes de aumento para saber que los salarios no corresponden con el nivel adquisitivo de los funcionarios, lo cual esta tipificado como enriquecimiento ilícito le guste, le pese o le embone a quien le embone. 


Y esa es la razón más evidente de la aspiración de los jóvenes políticos viejos para ingresar al servicio público, hacerse de su lanita. Culpables o no por querer resolver su vida de la manera más fácil relativamente, alguien tiene que tomar cartas en el asunto porque lo más irónico va a ser que con este claro de legalidad no va a haber espacio en las cárceles para más Virreycitos, hay lugares del país que le están apostando al desarrollo tecnológico como Guadalajara y sus alrededores, que consolidad su industria como el noreste o que ponen todos sus esfuerzos en los servicios de hostelería como la riviera maya y la nayarita. Y aquí parece que nada más hay de dos sopas o eres Duarte o narco, al fin se le tiene poco miedo a la justicia.